En una serie de experimentos con voluntarios, los científicos mostraron imágenes de rostros que debían calificar como "bueno", "malo", "cruel", "agradable", "desagradable"… También se les mostraban triángulos que apuntaban arriba, abajo, a la derecha o a la izquierda. Así comprobaron que una forma geométrica simple como un triángulo invertido era detectada tan rápido como una cara con una expresión negativa. Y que esta figura despierta emociones negativas. Los triángulos que señalan hacia arriba tienen, por el contrario, un leve efecto positivo sobre nuestras emociones. Elisabeth Blagrove, coautora del estudio, lo atribuye a que cuando nos enfadamos enarcamos las cejas formando un triángulo invertido sobre la nariz. “Esta forma coincide con nuestros gestos faciales, e inconcientemente hace que establezcamos un vínculo entre el triángulo que señala hacia abajo y las caras con expresiones negativas que nos atemorizan”, añade.
Fuente: muyinteresante
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